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domingo, 29 de julio de 2012

PADRES: CÓMO RECONOCER A UN NOVIO VIOLENTO?













Me pareció prudente brindar una serie de rasgos característicos que puedan ayudar a detectar tempranamente a un hombre violento. La realidad demuestra que la violencia de género empieza tempranamente, ya desde el noviazgo. Existen cientos de casos de novias que han terminado sin vida de mano de su pareja, de ese ser a quien decían amar perdidamente y del cual les resultaba muy difícil estar separadas física y emocionalmente.
En nuestro país tal vez el caso más escalofriante y por ende emblemático es el de la joven Carolina Aló quien fuera asesinada por su pareja de ciento trece puñaladas. Cuando la suerte o el destino son más benévolos resultan lesionadas aunque a menudo con marcas físicas y psicológicas que nunca podrán borrar.
A mi juicio es muy importante que los padres y las amigas cercanas observen estas características para poder obrar con previsión ya que la víctima no verá con objetividad el encuadre de la personalidad de su pareja en los siguientes ítems o bien tratará de minimizarlos o justificarlos.  Es fundamental la tarea observadora de los familiares directos ya que muchas veces la facilidad con que estos psicópatas actúan es basándose en la soltura y displicencia de quienes los rodean.

1* Lo primero que hay que saber es que  “él“  se mostrará socialmente encantador y correcto con la familia de la novia. Resolutivo, confiable. Ese velo de  ”confianza ganada”  es lo que facilitará su labor: de a poco, con sólidos argumentos tratará de limitar sus amistades (“Ésta es tal cosa”; “ésta no me gusta por tal motivo”) progresivamente irá cercando a la joven casi acaparando o convirtiéndola en exclusiva.  En definitiva lo que estará buscando es el DOMINIO, el CONTROL o PODER ya no sobre la relación sino directamente sobre la mujer. El agresor necesita reforzar su imagen; su autoestima; embeberse de autosuficiencia y la mejor manera es creando un modelo que obedezca a sus requerimientos y devuelva en hechos la imagen de superioridad que carece de sí mismo.

2* Inequívocamente un condimento principalísimo es la aparición de los CELOS: éste factor suele ser el disparador para que comiencen a manifestarse los primeros signos (discusiones, prohibiciones, gritos, insultos, empujones).
Los celos casi siempre surgen a causa de situaciones infundadas que gravitan a la sombra de la personalidad “menoscabada” del agresor. Hay que saber que el victimario puede ser un empresario acaudalado, un profesional reconocido, pero en su interior sufre la impotencia de la inferioridad respecto a su pareja, a sus pares o de ambos (puede ser física, intelectual, social, etc.). Va creando un lazo de dependencia en que todo pasa a través de él para ser ejercido y resuelto. Se cambian las salidas con amigos o en parejas por salidas “ a solas” a lo sumo con familiares.
 Cuando aparecieron los celos manifiestos ya se logró (o está próximo) el estado de aislamiento. Por lo general no han pasado más de tres meses de noviazgo cuando brotan las primeras revelaciones. Es el típico caso de aquellas parejas en que todo parece ir muy rápido y ya se habla de proyectos en común, incluso es muy usual que el agresor fantasee con la idea de tener un hijo.
Es muy importante tener en cuenta que este ítem es muy común en aquellas parejas que experimentan una fuerte atracción sexual. Se puede detectar por el alto nivel pasional de la relación si además está acompañada de estas conductas que se describen, claro está.

3* Las chicas que tienden a caer bajo la figura del hombre agresivo revisten un perfil psicológico inocente; confiable; aniñado, cuando aún demuestren socialmente lo contrario. Especial atención yo pondría en las hijas sobreprotegidas; las que carecieron de figura paterna o de presencia paternal; las que se encuentran solas físicamente fuera de su lugar de origen; la que por algún motivo familiar o personal esté pasando por un momento de debilidad y necesite de la figura fuerte de un hombre, porque entonces estará facilitando el ingreso a estos manipuladores cuando estas especiales circunstancias estén presente. Estos signos u otros afines aparecen como “allanadores” de la labor del violento.  No olvidemos que “él” pretende ser el eje, el centro desde el cual parten y llega cada una de las acciones que realiza su víctima, para esto intentará una dependencia de tipo emocional con ella.
 El quiebre de esa magia se tornará en alguna manifestación de violencia (primero puede ser el simple hecho de arrojar un vaso con agua o un empujón, discusión a los gritos, luego la violencia sube cuando se repele o simplemente porque se eleva la apuesta ante la facilidad de la posibilidad).
 La dificultad de “ella” en mantenerse lejos de su pareja, el apresuramiento en justificar la violencia demostrará la aparición de este nuevo elemento: LA DEPENDENCIA EMOCIONAL y porque no FÍSICA.

4* ANULACIÓN:   Este es un proceso minucioso y progresivo en el cual se va auto convenciendo a la victima que nada puede por sí misma. Gradualmente se ejercita el menoscabo de la autoestima bajo la aseveración constante de que todo gira en torno al victimario, incluso la propia existencia. La victima termina convencida de que sus logros sociales, laborales o simplemente personales ya no son en función de sus esfuerzos, sino  porque el agresor lo hace posible y muchas veces al temor de perder su pareja le suma el temor a la pérdida de esos logros, estatus, etc. Hay que aclarar que esta no es una creencia propia o una conclusión a la que arriba sola, sino el fruto de la manipulación psicológica que se ejerce sobre la víctima.

5* ENTRAR EN EL SISTEMA: Cuando la víctima fue agredida por primera vez (cualquiera fuere la forma) y no tarda en perdonarlo argumentando; justificando; manifestando que lo ama y no puede vivir sin él (aquí la dependencia emocional se hace elocuente) nos encontraremos como contrapartida con un hombre arrepentido que pedirá perdón, que incluso ofrecerá ayuda física y material para reparar el daño pero que en breve volverá a incurrir en el mismo hecho que desencadene más violencia.
 Hay que saber que la recurrencia es una constante en este tipo de personajes y que el “NUNCA MÁS” es una frase armada que no encuentra sustento en su psiquis. Cuando el primer episodio ocurrió y la victima perdonó  ya “Ha entrado en el sistema”, en ese ciclo vicioso del cual es muy difícil salir porque no siempre es fácil ni digno pedir ayuda.
*Insisto que la víctima en ese lapso no es solo una mujer enamorada, sino ciega, presa de una dependencia pasional-emocional y es por ello que hago hincapié en la tarea observadora de los padres, de los amigos íntimos o familiares directos que puedan oficiar de “alarma” para la prevención de situaciones desagradables.




CLAUDIA KANT